Qué ver en Rapa Nui: los lugares, uno por uno

Rano Raraku, Tongariki, Orongo, Anakena y el resto de la isla: qué es cada sitio, por qué importa y qué conviene saber antes de llegar. Casi todos están dentro del Parque Nacional, así que se visitan con entrada y guía.

Cómo se organiza la isla

La isla es un triángulo de 163 km² con un solo pueblo. Todo lo demás son caminos que salen de Hanga Roa y vuelven. Entender esas cuatro zonas te ahorra media jornada de manejo inútil:

  • Hanga Roa y alrededores. El pueblo, Tahai, el museo, la caleta. Se hace caminando y no necesita vehículo.
  • Circuito sur-este. Vinapu, Vaihu, Akahanga, Rano Raraku, Tongariki, Te Pito Kura, Papa Vaka y Anakena. Es el gran día completo.
  • Zona norte-interior. Puna Pau, Ahu Akivi, las cuevas y el Terevaka. Media jornada.
  • Rano Kau y Orongo. Al suroeste, subiendo desde Hanga Roa. Media jornada aparte.

Rano Raraku, la cantera

El volcán donde se talló el 95 % de los moai de la isla. Es una fábrica que se detuvo de golpe: quedan cerca de 400 estatuas en todas las etapas de producción, algunas de pie, otras enterradas hasta el cuello, otras todavía adheridas a la roca sin terminar de desprender.

Ahí está "El Gigante", de unos 21 m, que nunca se completó y que de haberse erguido habría duplicado a cualquier otro. Y está Tukuturi, el único moai arrodillado y con barba, que no se parece a ningún otro de la isla. Es el único lugar donde se puede leer el proceso completo de talla.

Ahu Tongariki, los quince

El ahu más grande de toda la Polinesia: quince moai alineados frente al mar con el Rano Raraku de fondo. Es la imagen que el mundo asocia a Rapa Nui.

Su historia explica bien lo que pasó en la isla. Los moai fueron derribados durante el período huri moai, y en 1960 un tsunami generado por el terremoto de Valdivia arrastró la plataforma entera tierra adentro. Se restauró entre 1992 y 1996 en un proyecto chileno-japonés. Uno de sus moai pesa unas 86 toneladas, el más pesado jamás erguido en la isla.

El amanecer es la visita estrella. Entre mediados de diciembre y mediados de marzo el sol sale justo detrás de la fila de estatuas. Hay acceso habilitado antes del horario regular y tours específicos. Lleva cortavientos: a esa hora hace frío y sopla.

Orongo y el Rano Kau

La aldea ceremonial del culto al Tangata Manu, el hombre pájaro: 53 casas de losas de piedra en el filo de un cráter, entre el volcán y un acantilado de 300 m sobre el Pacífico. Concentra además una de las mayores densidades de petroglifos de la isla.

El cráter del Rano Kau mide 1,6 km de diámetro y guarda una laguna cubierta de totora. Desde el borde se ven los islotes Motu Nui, Motu Iti y Motu Kao Kao, que eran la meta de la competencia: los hopu bajaban el acantilado, cruzaban a nado y volvían con el primer huevo de la temporada.

De acá salió Hoa Hakananai'a, un moai de basalto con petroglifos del culto del hombre pájaro tallados en la espalda, llevado por una tripulación británica en 1868. Está en el Museo Británico y la comunidad rapanui ha pedido formalmente su restitución.

Anakena, la playa fundacional

Arena coralina blanca, palmeras y agua turquesa — y, según la tradición, el lugar donde desembarcó Hotu Matu'a, el primer rey. Es la mejor playa de la isla para bañarse y tiene baños, estacionamiento y puestos de comida.

Detrás de la arena está Ahu Nau Nau, con siete moai restaurados por el arqueólogo rapanui Sergio Rapu a fines de los setenta. Son los mejor conservados de la isla: estuvieron enterrados en arena, así que se distinguen tatuajes, detalles de la espalda y vestimenta que en otros moai la erosión borró. Aquí se encontró en 1978 el único ojo de coral original que se conserva.

Al lado, Ahu Ature Huki sostiene el primer moai que volvió a ponerse de pie en la isla, en 1955.

Ahu Akivi y Tahai

Ahu Akivi son siete moai en el interior de la isla y los únicos que miran al mar. No es una excepción caprichosa: siguen mirando hacia donde estuvo su aldea, sólo que esa aldea daba al océano. Se los asocia a los siete exploradores enviados por Hotu Matu'a antes de la migración, y están orientados con precisión a la puesta de sol del equinoccio.

Tahai está a pasos de Hanga Roa y es el mejor primer contacto con la isla: tres ahu juntos —Tahai, Vai Uri y Ko Te Riku—, cimientos de hare paenga (casas-bote), gallineros de piedra y una rampa de embarcadero. Ko Te Riku es el único moai con los ojos restituidos y su pukao, así que es el que más se parece a como se veían en su época.

La costa sur y el interior

Estos sitios se ven menos en las postales y explican más que muchos de los restaurados.

Costa sur

Ahu Akahanga

Ahu no restaurado con sus moai caídos tal como los encontraron los europeos, más los restos de una aldea completa. La tradición sitúa aquí la tumba de Hotu Matu'a.

Costa sur

Vaihu (Ahu Hanga Te'e)

Ocho moai boca abajo con sus pukao dispersos. Es el testimonio más elocuente del período huri moai, cuando los clanes derribaron las estatuas.

Costa sur

Ahu Vinapu

El muro de cantería más fino de la isla: bloques de basalto ajustados sin mortero. Heyerdahl lo usó para argumentar influencia inca; hoy se lee como desarrollo polinesio local.

Interior

Puna Pau

El cráter de escoria roja donde se tallaron los pukao, los tocados de los moai. Quedan unos 25 abandonados en distintas fases. Visita corta con buen mirador.

Costa norte

Te Pito Kura

Aquí yace Paro, el moai más grande que llegó a erguirse sobre un ahu: 10 m y 80 toneladas. Al lado, la gran piedra esférica magnetizada que la tradición asocia al mana. Está cercada: no se toca.

Costa norte

Papa Vaka

El mayor conjunto de petroglifos marinos de la isla: anzuelos, atunes, tortugas, pulpos y una canoa de más de 12 m. La prueba de que esta fue, antes que nada, una cultura de navegantes.

Cuevas, volcanes y playas

La isla está perforada por tubos de lava. Las ana (cuevas) fueron refugio, escondite, vivienda y huerto, y algunas se visitan.

  • Ana Te Pahu — la "cueva de los plátanos": un tubo de lava con jardines hundidos donde todavía crecen plátanos y taro.
  • Ana Kakenga — la "cueva de las dos ventanas". Se entra por un agujero angosto en total oscuridad y el túnel desemboca en dos aberturas sobre el acantilado. Linterna imprescindible.
  • Ana Kai Tangata — cueva marina junto a Mataveri con pinturas rupestres de manutara en el techo. Verifica su estado de acceso: ha estado cerrada por desprendimientos.
  • Maunga Terevaka (510 m) — el punto más alto. Desde la cumbre hay vista de 360° y sólo océano alrededor: es el único lugar donde se siente físicamente el aislamiento.
  • Poike (377 m) — el volcán más antiguo, mirando al este. Buena opción para amanecer, terreno abierto y ventoso.
  • Ovahe — playa pequeña de arena rosada entre acantilados, más recogida que Anakena. Recibe sol sólo hasta media tarde.

Hanga Roa

El único poblado de la isla, y donde vive la parte de Rapa Nui que no es arqueología. Vale dedicarle tiempo en vez de usarlo sólo como dormitorio.

  • Museo Antropológico P. Sebastián Englert — unos 20.000 objetos, el ojo de coral original y una tablilla rongorongo. Ve antes de recorrer los sitios: cambia por completo lo que entiendes después.
  • Iglesia de la Santa Cruz — sincretismo puro, con tallas rapanui de santos donde Make Make se mezcla con la iconografía cristiana. La misa dominical cantada en rapanui está abierta a visitantes y es de lo más auténtico que ofrece la isla.
  • Feria Artesanal Umanga Rapa Nui y mercado municipal — comprar directo al artesano es lo que sostiene un oficio del que quedan pocos maestros.
  • Caleta Hanga Roa — puerto pesquero con moai y punto de surf, buen lugar para ver caer la tarde.